Por. Vrödder
En su informe anual, Amnistía Internacional menciona como positivo el descenso de penas de muerte en el mundo. Letonia abolió éste castigo y solo queda Bielorrusia como el único país europeo donde el año pasado y pese a importantes presiones internacionales, incluyendo a la Unión Europea, el Consejo de Europa y muchos países de la antigua Unión Soviética, se ejecutaron a tres personas (aunque se sospecha que se continúa ejecutando gente en secreto). Una condición “sine qua non” para que Bielorrusia llegue a ser miembro de pleno derecho del Consejo de Europa es la abolición de la pena de muerte. Esta decisión fue adoptada al caer el “telón de acero” y probablemente sea lo más importante que ha hecho el consejo para aceptar una candidatura. Esta situación es también una llamada de atención a Estados Unidos y Japón en su calidad de miembros observadores del Consejo.
Si bien países como Gabón la ha terminado por abolir, existen otros donde aún estando en su legislación no la ponen en práctica. Un caso interesante es el de Vietnam, donde según explica el vocero de AI, David Nichols, “…se han detenido las ejecuciones en 2012, porque antes importaban las inyecciones que utilizan en países europeos y en 2012 entró en vigor una prohibición de la exportación de dichas substancias…”. Entre los países que exportaban estas sustancias se encuentran Reino Unido, Italia y Austria.
Los países que llevan a cabo el mayor número de ejecuciones son China (que según el informe ejecuta más personas que en conjunto del resto del mundo), Irán, Iraq, Arabia Saudita y Estados Unidos. Tanto en China como en los países árabes, se da por hecho que muchas de las ejecuciones se practican de forma secreta y concretamente en Irán la pena de muerte se utiliza como forma de represión de la oposición.
Estados Unidos es el único país de América donde se practica la pena de muerte y por lo visto, no están muy de acuerdo con abolirla a corto plazo y lo que es aún peor, no deja de ser notorio que los porcentajes de condenados a éste castigo son en su mayoría latinos y afroamericanos, lo que además demuestra que por los mismos delitos, existe una predisposición de castigar con mucho mayor dureza a estos grupos minoritarios, lo cual es otro motivo de vergüenza.
Pese a la resistencia de estos países a eliminar las ejecuciones para sus condenados, el reporte de Amnistía Internacional se considera bastante optimista, ya que cada vez son menos los países que recurren a esta practica, lo que podría indicar que se le termine en algún futuro relativamente cercano.
Lo anterior nos lleva a una reflexión casi obligada: ¿acaso realmente funciona o ha funcionado la pena de muerte como freno a las acciones criminales en la sociedad en algún momento? La respuesta a esta pregunta considero que es NO.
Tomemos el caso de un criminal que en el momento que realiza un crimen castigable con la muerte, si corre el riesgo de ser identificado, lo más probable es que su reacción sea matar a todos aquellos que lo pudieran incriminar, ya que al enfrentar la pena de muerte por su delito, no habría ninguna otra posibilidad para continuar con vida, más que eliminar también a todos los demás. A lo largo de la historia, la amenaza de muerte no ha frenado en ningún momento a quienes llevan a cabo el crimen y entre estos tenemos que contar a aquellos que fueron ejecutados por cuestiones completamente exageradas e injustas, como el no estar de acuerdo con las pautas de conducta fijadas por la sociedad o la idiosincrasia de los gobernantes, o sus creencias religiosas o ideológicas. Al contrario, muchos han sido los ejecutados por conceptos como libertad y justicia y no se amedrentaron al saber que su postura les llevaría a la muerte. Menos aún lo han sido quienes han practicado el crimen como medio para conseguir fortuna o placer, sin embargo, lo que hace la sociedad al practicar la ejecución del criminal, no es nada más que ponerse al mismo nivel que la persona que la golpeó con sus actos.
A muchos nos gustaría conseguir venganza cuando nos lastiman, pero la respuesta debe ser mucho más elevada que el crimen en si, y eso es algo que a la raza humana le ha costado muchos siglos entender y se le llama ser civilizados. Con un poco de suerte lo lograremos pronto…